En cada escultura dejo algo:
una inseguridad que se convierte en belleza,
un silencio que ahora tiene voz,
un trozo de alma que se hace tangible.
Son testigos y espejos,
recordatorios de que crecer es un acto íntimo,
un pacto entre lo que somos y lo que deseamos ser.
Este nuevo capítulo creativo me permite conectar con la materia de una manera íntima y directa, transformando ideas en figuras tangibles.El barro me llama desde lo ancestral,
desde lo profundo de mi ser,
como si el eco de generaciones pasadas
encontrara refugio en mis dedos.
Es una danza con la naturaleza,
un diálogo con lo que late en las raíces.
Crear con mis propias manos es un proceso lleno de magia y descubrimiento, donde cada pieza refleja una parte de lo que llevo dentro.
vientos que traen murmullos de montañas,
estas piezas son mi ofrenda:
una recolección de vivencias,
un mapa de emociones moldeadas en arcilla.
Este nuevo viaje artístico está lleno de posibilidades y aprendizaje.
En España, bajo cielos abiertos,
entre vientos que traen murmullos de montañas,
estas piezas son mi ofrenda:
una recolección de vivencias,
un mapa de emociones moldeadas en arcilla.
En el corazón de una antigua estación de tren olvidada, donde el tiempo ha tejido su abrazo entre las ruinas, surge una espiral que renace como símbolo de resistencia y renacimiento.
Su recorrido sin fin, evoca el viaje de la humanidad, un ciclo constante de pérdida y redescubrimiento. En su trayecto, las Venus avanzan como peregrinas, abrazando el peso de los siglos y devolviéndolo al espectador
Somos marionetas en un teatro donde el dedo señalador dicta nuestros movimientos, atados por las expectativas, los prejuicios y los mandatos de una sociedad que nos juzga.
¿Cuántas veces hemos sido la marioneta? ¿Y cuántas veces hemos sujetado las cuerdas de otros?
En su ruptura, la pieza ha adquirido otro contexto, otro lenguaje. Donde antes solo había una superficie lisa y uniforme, ahora hay líneas que cuentan una historia. Las grietas no son defectos, son cicatrices: mapas de lo vivido, de lo que ha resistido y de lo que ha cambiado. El metal que une los fragmentos no intenta ocultar la fractura, sino que la celebra, la transforma en parte del diseño, en
Mujer gorda, desnuda y plena en su corporalidad, se presenta como una subversión de las imágenes tradicionales de santidad. Inspirada en las representaciones de la Virgen, pero transformada desde sus cimientos, invita a una reflexión profunda sobre lo sagrado y lo humano, sobre el cuerpo y la espiritualidad.
Esta mujer no es una Virgen en el sentido tradicional; es una deidad de la tierra, una madr
Representaciones de la decapitación ceremonial que se encuentran en la colección del Museo Nacional de Costa Rica.
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